Día Domingo, 17 de Mayo de 2026
JEREZ
Narcos con granadas, robos en viviendas, ataques a casetas y vigilantes con armas ilegales: la otra cara de la Feria de Jerez
La Feria del Caballo de Jerez 2026 está dejando una preocupante sucesión de sucesos violentos, operaciones policiales, robos y conflictos que dibujan una imagen cada vez más inquietante de inseguridad en la ciudad durante sus días grandes.
La situación más grave se conocía hace apenas unos días con una histórica operación de la Policía Nacional contra el narcotráfico. Los agentes interceptaron en Jerez un desembarco de droga realizado de madrugada por el río Guadalete. La mercancía fue trasladada posteriormente en todoterrenos robados hasta la barriada del MOPU.
El operativo permitió intervenir 1.600 kilos de hachís distribuidos en 40 fardos, pero también un auténtico arsenal de guerra compuesto por cinco fusiles de asalto, 14 cargadores, un cargador rotativo de ametralladora, munición de varios calibres y cuatro granadas de mano. Armas preparadas para matar y no únicamente para intimidar.
La actuación policial logró abortar el traslado en mitad de una plazoleta, antes de que la droga llegara al piso donde iba a ser almacenada.
Paralelamente, la Policía Nacional mantiene durante estos días intensas inspecciones en el interior y alrededores del Real para garantizar el correcto funcionamiento de los servicios de seguridad privada y control de accesos a casetas durante la Feria.
Uno de los operativos más llamativos tuvo lugar la noche del martes 12 de mayo, cuando los agentes localizaron en la zona de casetas de “ambiente joven” a un individuo ejerciendo labores de vigilancia sin la habilitación legal correspondiente. El hombre será sancionado por intrusismo profesional en base a la Ley de Seguridad Privada, que contempla multas de hasta 6.000 euros para el infractor y hasta 20.000 euros para quienes lo contraten.
La gravedad del caso aumentó cuando los agentes comprobaron que el falso vigilante portaba una defensa metálica extensible y un puño americano, ambas armas prohibidas según el Reglamento de Armas y la Ley de Seguridad Ciudadana. Además, llevaba un puntero láser y un dosificador con sustancias estupefacientes presuntamente destinado al consumo de droga durante el servicio.
La sensación de descontrol también ha llegado al ámbito social y económico de la Feria. Los cocheros han protagonizado protestas contra el Ayuntamiento por las restricciones impuestas al número de pasajeros permitidos en los carruajes. El Consistorio ha retirado hasta cinco matrículas por sobrecargar a los animales con más personas de las autorizadas.
Los profesionales del sector denuncian que las limitaciones hacen inviable su trabajo y aseguran que no pueden afrontar los elevados costes de seguros, autónomos y manutención de caballos si se reduce el número de viajeros.
Mientras tanto, los robos en viviendas tampoco han dado tregua durante la semana festiva. Una familia de La Canaleja denunció el asalto sufrido en su domicilio en apenas veinte minutos mientras se encontraba fuera. Los ladrones accedieron al dormitorio principal, robaron joyas, relojes y terminaron llevándose también un vehículo BMW tras encontrar las llaves dentro de la vivienda.
La tensión alcanzó incluso al recinto ferial. El jueves por la noche, un grupo de personas atacó la caseta del PSOE lanzando objetos al interior cuando la actividad de la Feria ya había prácticamente terminado. La persona encargada de custodiar la caseta tuvo que refugiarse por miedo a ser agredida.
Todos estos episodios, concentrados en pocos días, reflejan una Feria marcada este año no solo por el ambiente festivo, sino también por una creciente preocupación ciudadana ante la inseguridad, la violencia y la sensación de pérdida de control en distintos puntos de Jerez.

La Feria del Caballo de Jerez 2026 está dejando una preocupante sucesión de sucesos violentos, operaciones policiales, robos y conflictos que dibujan una imagen cada vez más inquietante de inseguridad en la ciudad durante sus días grandes.
La situación más grave se conocía hace apenas unos días con una histórica operación de la Policía Nacional contra el narcotráfico. Los agentes interceptaron en Jerez un desembarco de droga realizado de madrugada por el río Guadalete. La mercancía fue trasladada posteriormente en todoterrenos robados hasta la barriada del MOPU.
El operativo permitió intervenir 1.600 kilos de hachís distribuidos en 40 fardos, pero también un auténtico arsenal de guerra compuesto por cinco fusiles de asalto, 14 cargadores, un cargador rotativo de ametralladora, munición de varios calibres y cuatro granadas de mano. Armas preparadas para matar y no únicamente para intimidar.
La actuación policial logró abortar el traslado en mitad de una plazoleta, antes de que la droga llegara al piso donde iba a ser almacenada.
Paralelamente, la Policía Nacional mantiene durante estos días intensas inspecciones en el interior y alrededores del Real para garantizar el correcto funcionamiento de los servicios de seguridad privada y control de accesos a casetas durante la Feria.
Uno de los operativos más llamativos tuvo lugar la noche del martes 12 de mayo, cuando los agentes localizaron en la zona de casetas de “ambiente joven” a un individuo ejerciendo labores de vigilancia sin la habilitación legal correspondiente. El hombre será sancionado por intrusismo profesional en base a la Ley de Seguridad Privada, que contempla multas de hasta 6.000 euros para el infractor y hasta 20.000 euros para quienes lo contraten.
La gravedad del caso aumentó cuando los agentes comprobaron que el falso vigilante portaba una defensa metálica extensible y un puño americano, ambas armas prohibidas según el Reglamento de Armas y la Ley de Seguridad Ciudadana. Además, llevaba un puntero láser y un dosificador con sustancias estupefacientes presuntamente destinado al consumo de droga durante el servicio.
La sensación de descontrol también ha llegado al ámbito social y económico de la Feria. Los cocheros han protagonizado protestas contra el Ayuntamiento por las restricciones impuestas al número de pasajeros permitidos en los carruajes. El Consistorio ha retirado hasta cinco matrículas por sobrecargar a los animales con más personas de las autorizadas.
Los profesionales del sector denuncian que las limitaciones hacen inviable su trabajo y aseguran que no pueden afrontar los elevados costes de seguros, autónomos y manutención de caballos si se reduce el número de viajeros.
Mientras tanto, los robos en viviendas tampoco han dado tregua durante la semana festiva. Una familia de La Canaleja denunció el asalto sufrido en su domicilio en apenas veinte minutos mientras se encontraba fuera. Los ladrones accedieron al dormitorio principal, robaron joyas, relojes y terminaron llevándose también un vehículo BMW tras encontrar las llaves dentro de la vivienda.
La tensión alcanzó incluso al recinto ferial. El jueves por la noche, un grupo de personas atacó la caseta del PSOE lanzando objetos al interior cuando la actividad de la Feria ya había prácticamente terminado. La persona encargada de custodiar la caseta tuvo que refugiarse por miedo a ser agredida.
Todos estos episodios, concentrados en pocos días, reflejan una Feria marcada este año no solo por el ambiente festivo, sino también por una creciente preocupación ciudadana ante la inseguridad, la violencia y la sensación de pérdida de control en distintos puntos de Jerez.










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