Tienes activado un bloqueador de publicidad

Intentamos presentarte publicidad respectuosa con el lector, que además ayuda a mantener este medio de comunicación y ofrecerte información de calidad.

Por eso te pedimos que nos apoyes y desactives el bloqueador de anuncios. Gracias.

Continuar...

Redacción
Martes, 20 de Enero de 2026 Tiempo de lectura:
TRIBUNA LIBRE

'Como padre de los portuenses', por José María Cervilla

El trágico accidente de tren sucedido en Adamuz nos ha roto a todos. Los que somos viajeros habituales de la alta velocidad a Madrid sabemos que entre esos vagones se encuentran cientos de historias: hijos que vienen a ver a su familia el fin de semana, opositores que van a hacer su examen después de meses de preparación, trabajadores que tienen que asistir a reuniones y congresos… hay muchas historias detrás de cada persona que utiliza esos trenes a los que le tenemos ya un cierto cariño. Por eso, un accidente tan terrible como el que ha sucedido duele tanto, porque sabes que podrías haber sido tú el que fuera en uno de esos vagones.

 

Parece que las administraciones están dando la talla esta vez. No se ha escuchado “el que necesite recursos que los pida”, al contrario, parece que por primera vez hemos aprendido que ayudar a las víctimas de la tragedia es lo primero, que ya se dilucidará quién es el responsable. Ver a Antonio Sanz, el mismo que estaba a pie de fuego en Tarifa, coordinando el rescate de los cientos de personas atrapadas y estar en el mismo fango rindiendo cuentas ante los andaluces es algo que me ha llenado de orgullo y tranquilidad.

 

¿Y qué puede hacer un humilde alcalde de una ciudad que se encuentra lejos del accidente? Eso se debió preguntar el nuestro, Germán Beardo, cuando se enteró de esta tragedia. Somos muchos los portuenses que utilizamos ese tren, y por lo tanto seguro que muchos portuenses se han quedado tirados en el frío suelo de la estación de Atocha sin saber si podrán llegar a casa. Es aquí cuando se revela el carácter de la persona que tenemos al frente de nuestra ciudad, alguien que sabe que ser alcalde implica no sólo gestionar servicios públicos, sino también cuidar de sus vecinos, sea como sea y pase lo que pase. Cuando me enteré de que organizaba un autobús para traer a los portuenses atrapados en Madrid, me llené de orgullo por mi alcalde. Ahí me visualicé yo mismo sentado en el suelo de Atocha, desesperado por volver a casa después de trabajar y sin alternativa ninguna, viendo en el móvil a Germán diciéndome “no te preocupes, que yo te traigo a El Puerto”. Sin reclamaciones, sin problemas, sin historias… llama a este teléfono que te traigo de vuelta a casa.

 

Vivimos en una gran ciudad muy pequeña, todos conocemos a alguien de los que estuvieron atrapados en Atocha. Hablé con una amiga que tenía que volver de Madrid pero se quedó sin tren, me comentó que desde el ayuntamiento se habían puesto en contacto con ella para que cogiera el autobús. En ese momento me quedé frío, es decir, ya no sólo basta con poner los medios para traer a la gente de vuelta, también estaban buscando a portuenses que se hubieran quedado atrapados en Atocha para traerlos. Esto, sin duda, es extraordinario, es humanidad, es querer a tu gente.

 

Cuando llegaron a El Puerto, el mismo Germán se acercó para recibirles, para darles la bienvenida a casa después de un periplo agotador. “Bienvenidos a casa otra vez” “¿Qué tal ha estado el viaje?” les dijo Germán mientras les daban las gracias. Con un abrazo recibió uno a uno a los portuenses que bajaban de ese autobús agotados tras una amarga experiencia. Mostrando su preocupación dijo “A mí lo que me daba cosa es, quillo, yo no sé cuánta gente hay allí en Madrid”. Como si fuera el padre de todos los portuenses, no quiso dejar a nadie atrás. Gracias a Germán, esa noche muchos portuenses pudieron volver a abrazar a sus familias, las que esperaban angustiadas en la estación a que el autobús llegara con sus seres queridos.

 

Tengo que reconocer que me emocioné mucho cuando vi las imágenes de esos portuenses llegando a casa. En ese momento pensé que podría haber sido yo el que viajara en ese autobús, sin ir más lejos, la semana pasada cogí un tren a Madrid. Pero lo que más me emocionó fue saber que tengo un alcalde que se comporta como padre de todos nosotros, y que se va a preocupar de sus vecinos siempre, pase lo que pase. Me emocionó saber que puedo estar tranquilo.

 

Gracias, Germán.

Comentarios Comentar esta noticia
Comentar esta noticia
CAPTCHA

Normas de participación

Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.

Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.

La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad

Normas de Participación

Política de privacidad

Por seguridad guardamos tu IP
216.73.216.144

Todavía no hay comentarios

Con tu cuenta registrada

Escribe tu correo y te enviaremos un enlace para que escribas una nueva contraseña.